Debido a la proliferación de medicamentos modernos con frecuencia se olvidan los buenos remedios caseros antiguos que eran muy apreciados sobre todo entre los campesinos. Uno de estos remedios, modesto pero conocido desde hace muchos años, es el té de avena que de vez en cuando vuelve a ser recomendada por especialistas de renombre en remedios curativos. La última vez fue el pastor Kneipp. La paja de avena se puede recomendar a aquellas personas que por una alimentación excesiva tienen problemas sanguíneos o han acumulado sustancias tóxicas en los tejidos. Tomado como té contribuye a disolver y a eliminar estas sustancias tóxicas.
Tiene efectos claramente diuréticos y por ello es recomendable en casos de dolencias renales y de la vejiga, así como en caso de reumatismo y gota.
Tomar diariamente té verde de avena ayuda a depurar el cuerpo y a reducir niveles altos de ácido úrico. También se aconseja para reducir el nivel de colesterol y es bueno en caso de diabetes, tiene efectos calmantes, depura la sangre y fortalece el organismo cansado.
Uso como té de depuración:
Se recomienda beber diariamente de 2 a 3 tazas de infusión preparada con una cucharada colmada que se deja reposar durante 10 minutos.
Uso como baño de depuración:
Se echan de 4 a 6 puñados del té de avena en 3 ó 4 litros de agua fría, se deja hervir en una olla tapada durante diez minutos y la cocción se añade utilizando un colador al agua de la bañera.
Duración del baño de 15 a 20 minutos, 2 ó 3 veces por semana.